Sobre Ciudad Piar
Dicen que uno siempre extraña los sitios en lo que fue feliz y no puedo estar más de acuerdo. Se que no todos tienen la suerte de tener una infancia maravillosa y la mía estuvo dividida entre dos lugares que fueron el caldo de cultivo perfecto para el desarrollo de mi imaginación y mi disciplina. Esa posibilidad de segmentar episodios de mi niñez, me permitieron ampliar muy pronto mi forma de entender lo que me rodeaba y multiplicar ilusiones y proyectos que arrastré hasta mi adultez. Ciudad Piar fue el primer lugar que aprendí a extrañar, porque solo iba de visita cuando la vida corriente se ponía en pausa. La llegada de las vacaciones era un evento especial para mí porque significaba un nuevo encuentro con mis primas, días venideros de piscina en el Club Tocoma y juegos e infinitas jornadas de disfraces, coreografías y lectura. Obviamente yo era la prima más aburrida porque siempre quería jugar a la maestra y por ratos me encerraba en un cuarto a leer cuentos increíbles que condici...

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